Son tiempos de cambio, son tiempos de reinventarse y mostrar nuestro mejor lado, el optimista y luchador. Es inevitable tener esa extraña sensación de que nada mejorará, de evaluar si en verdad lo que hacemos ha valido o sigue valiendo la pena. Ante esos pensamientos, solo queda decir que si, y un millón de veces si. Si vale la pena, si ha sido provechoso este aprendizaje, el tener y mantener nuestros sueños a flote en medio de un mar de incertidumbre. Históricamente la humanidad ha superado diversas dificultades y peligros, las sobrevenidas por la vida y las que nosotros mismos nos hemos puesto, y hemos salido victoriosos de todo, estamos seguros que esta no será la excepción. Hemos visto o escuchado muchas veces la frase "Los buenos somos más", aunque depende del filósofo que consultes, puedes reinterpretar mil veces la definición de bueno o malo, pero no es lo que nos trae hasta aquí hoy, sino el rescate de la esperanza, devolverle a esa trillada frase su valor original y el poder que tiene, pues si, los buenos somos más y lo hemos demostrado. Lo hacemos cada vez que ayudamos al que más lo necesita, aunque nosotros no tengamos mucho, lo hacemos cuando miramos al cielo durante uno de los bellos atardeceres de nuestra bahía y en nuestros pensamientos solo hay palabras de agradecimiento y satisfacción por poder presenciar tal espectáculo, demostramos de qué estamos hechos en cada paso que damos en la mañana, bien tempranito cuando nos preparamos para salir a enfrentar al mundo en nuestro trabajo, ese que nos da la oportunidad de poner pan sobre la mesa de nuestras familias, dejamos de lado nuestras necesidades para poner las del colectivo primero, vivimos en cada respiración con la esperanza que todo irá mejorando y será un buen día.

No vamos a pedir con palabras rebuscadas o de filosofía básica, que no te decaigas, que no sientas miedo, que no estés triste, al contrario, te invitamos a vivir cada uno de esos sentimientos, a acogerlos en lo más profundo de tu interior, a transformarlos en la gasolina que mueve el motor que te hace abrir los ojos día tras día, y lo hacemos con la confianza y la certeza de que una vez que lo hagas, será imposible que te rindas. Esos sentimientos son los que nos hacen humanos, y no nos han paralizado en ninguna etapa de nuestra historia como sociedad, en vez de eso, nos ha servido para luchar por algo mejor, por salir de fosos que a veces no han tenido fondo, aprender de cada pisada para jamás regresar y no dejarnos aminorar por los problemas. Somos la humanidad que siente, que vive, que busca un mejor mundo y futuro, es nuestro momento de despertar, de revisar y no cometer los mismos errores dos veces, que este momento sea la gran prueba que el planeta nos pone para aprender a valorarlo y no reprobar, tengamos en mente que luego de esto, depende de nosotros tener una segunda oportunidad. Lo más importante es que pese a todo, no nos rindamos jamás.






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