Así se titulaba el polémico libro de Giordano Bruno publicado en 1584, durante su estadía en una de las capitales más importantes de la época renacentista: Londres.
Giordano Bruno, como el nombre lo revela, nació en Italia, específicamente en Roma. Y fue, en su momento, el filósofo más polémico de su natal. Sus ideas lo pusieron en el ojo de la iglesia católica, que buscaban parar la difusión de sus postulados, y así como 2025 nos lo sigue demostrando, la mejor manera de detener la difusión de una serie de ideas, es deshaciéndote de la fuente.
¿Cuáles eran las ideas que llevaron a Giordano a Londres? Bueno, inició atacando las bases de la filosofía aristotélica, rechazando el geocentrismo (la tierra como el centro del universo), la perfección de los cielos, el origen de las causas naturales y la existencia de un único universo. Esto para las universidades como para la iglesia católica era una transgresión porque la filosofía italiana del renacimiento continuaba con las bases de la filosofía grecorromana. Y esto para Giordano Bruno solo fue el comienzo. Prosiguió negando la santa trinidad, la virginidad de Maria, y cuestionó que Cristo fuera Dios. Esto, bajo ninguna sorpresa en 1575, dio como resultado que fuese acusado de herejía y perseguido por la inquisición, queda claro que entonces la estadía de Giordano en Londres era él huyendo de una persecución por intolerancia religiosa, más que una mera visita académica.
Giordano Bruno no era un alborotador sin fundamentos, en 1584, en “Sobre el infinito universo y los mundos” postuló que el universo es infinito, y no tiene un centro absoluto. Una verdad que no se cuestiona en la actualidad. Menciona que existen mundos donde muchos de ellos estan habitados por seres inteligentes, y finalmente escribe sobre la divinidad y su inmanencia; Dios está presente en todo el universo, no solo fuera de él. En este último postulado, incluso el católico moderno, está de acuerdo con él.
Giordano fue arrestado en Venecia el 23 de Mayo de 1592 por un patricio veceniano que llevaba el nombre de Giovanni Mocenigo, quien lo invitó a su casa con el pretexto de aprender de sus ideas para finalmente traicionarlo ante la inquisición. No levantarás falso testimonio ni mentirás. No matarás. Dos de los diez mandamientos que entregó Dios a Moises en el monte Sinaí y que fueron rotos por Giovanni Mocenigo y por el Cardenal Roberto Melarmino, quien ordenó la tortura por 7 años de Girodano Bruno para finalmente quemarlo en la hoguera en el año 1600. Giordano nunca cedió, no cambió de postura para intentar sobrevivir, no dio ni un cm atrás al momento de pararse enfrente a su sentencia. Testimonio de su valentía es que seguimos recordando sus palabras, pero no de quienes dieron la sentencia; Algo así como una profecía autocumplida. “Tal vez vosotros temáis más al pronunciar esta sentencia que yo al recibirla”. Fueron las últimas palabras del valiente y radical Giordano Bruno.
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