La comunicación, una necesidad inherente en
las especies. Básicamente es poder transmitir
sensaciones, sentimientos, necesidades
mediante el uso de la palabra, señas o de símbo-
los. De cualquier manera, los humanos han
necesitado comunicarse siempre, bien sea para
transmitir algo, para dejar un registro o para
enseñanza de nuevas generaciones, la comuni-
cación se convirtió en la esencia misma del ser
y su trascendencia en el tiempo.
El ingenio humano ha sido factor fundamental
tanto para su supervivencia como para su
evolución, siendo la responsable de solucionar
de distintas maneras los retos que la curiosidad
ha presentado para la especie.
Desde que descubrimos que mezclar pigmen-
tos de carbón vegetal o fluidos corporales con
arcilla y algo de resina o grasa permitían que una
sustancia densa y colorida permaneciera en una
misma piedra durante más tiempo, comenza-
mos a contar relatos, a narrar eventos e incluso
construir leyendas en base a ellos, y ahí comen-
zó la historia.
Pero como todo lo relacionado a nuestra
especie, no podía quedarse en algo tan simple,
por muy revolucionario que sea, seguimos
avanzando, buscando nuevas formas para
hacerlo mejor siempre, desarrollando nuevas
maneras en el proceso, pero siempre con la
misma intención: transmitir sensaciones,
sentimientos o necesidades.
La invención de los Gutenberg significó que
ahora el acceso al conocimiento no era limitado
a un grupo selecto, sino que podría masificarse,
ya los libros no eran reproducidos a mano en
algún claustro lejano por monjes, sino que nacía
la chispa para una incipiente industria que tenía
el papel y la tinta como combustible.
Durante siglos se han inventado diferentes
formas de comunicación, las redes sociales desde su aparición no han hecho sino ganar
terreno que los medios tradicionales, radio,
televisión y prensa han tenido que ceder. Pero
son medios astutos y tercos, su relación con el
consumidor de contenido no está hecha en
base a lo efímero, sino que se ha construido con
confianza, la permanencia en el tiempo del
mensaje que no solo es visto por 4 segundos a
un segmento disperso, como en el caso de las
redes sociales, sino por un público que se
amplía en cada día de permanencia de ese
papel impreso en el mundo.
El futuro de los medios tradicionales, en
especial de los impresos está marcado por la
certeza de permanencia, por saber que ese
mensaje perdurará en el tiempo, y sin soslayar
las ventajas de la inmediatez de los digitales, es
innegable que quienes quieran que su mensaje
sea duradero y fuerte siempre seguirán prefirien-
do la seguridad de los medios impresos para
transmitirlo, sin importar el tamaño que se use
para eso. Por eso decimos que el papel es un
medio terco, rebelde, transgresor, tanto que en
plena era digital sigue desafiando la supremacía
de las redes sociales, en una batalla fuerte
donde la resistencia del impreso sigue prevale-
ciendo sobre lo desechable del electrónico.