{"id":2906,"date":"2026-03-01T09:00:00","date_gmt":"2026-03-01T15:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/?p=2906"},"modified":"2026-02-25T17:58:00","modified_gmt":"2026-02-25T23:58:00","slug":"viaje-al-mictlan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/viaje-al-mictlan\/","title":{"rendered":"Viaje al Mictlan"},"content":{"rendered":"<p>Mictl\u00e1n, ese m\u00e1gico y misterioso lugar al que van las almas de los difuntos, se ha convertido, para los vivos, en el lugar al que no quieren ir, pero ineludiblemente ir\u00e1n. Se conoce tambi\u00e9n como Chiconauhmictl\u00e1n, otra manera de referirse al inframundo, ese lugar m\u00e1s all\u00e1 de la vida, ese a donde van todas las almas a descansar despu\u00e9s de dejar de existir en el plano terrenal. El Mictlan tiene su origen en la cultura mexica, un mundo que se divide en 9 regiones verticales y descendentes, donde las almas ten\u00edan que cruzar cada una, enfrentando obst\u00e1culos y pruebas en un recorrido de hasta 4 a\u00f1os, para finalmente ser recibidas por Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciaban el final de sus pesares y el paso a un nivel superior universal. \u00c9ste camino lleno de retos era recorrido igualmente por nobles y<br>plebeyos, porque al momento de morir, no se distinguen razas, ni posici\u00f3n econ\u00f3mica, es la acci\u00f3n m\u00e1s definitiva y democr\u00e1tica que se puede tener. El primer nivel es Apanohuaia o Itzcuintlan (Lugar donde habita el perro), transitar por esta regi\u00f3n es relativamente f\u00e1cil, aunque si no hab\u00edas tratado bien a alg\u00fan perro, el alma puede quedarse atrapada en este mundo subterr\u00e1neo por toda la eternidad. Para atravesarlo se necesitaba el favor de un xoloitzcuintle caf\u00e9 al que le pon\u00edan al pescuezo un hilo flojo de algod\u00f3n, cuando el difunto llegaba a la orilla del Apanohuaia, si el perro le conoc\u00eda como su amo, lo pasaba a cuestas nadando.<br>El segundo nivel es Tepectli Monamictlan (el lugar de los cerros que se juntan) consiste en cruzar en el momento preciso justo en medio de 2 monta\u00f1as rocosas que chocan entre s\u00ed de manera constante. El precio de fallar es el de ser triturado. El camino continuaba en Iztepetl (cerro de obsidiana) y la prueba consist\u00eda en escalar un cerro erizado de cuchillos de pedernal donde el alma era desgarrada en el camino que deb\u00edan cumplir para cumplir para cpntinuar con su trayectoria al Itzehecayan (Lugar donde cae nieve) que era una serie de collados cubiertos de hielo y nieve nieve llamados Cehuec\u00e1yan, con vientos atroces capaces de descubrirte de ropas y pertenencias de la vida que est\u00e1s dejando. El quinto nivel es el Paniecatacoyan (lugar donde la gente vuela), est\u00e1 ubicado a faldas del Itzehecayan, aqu\u00ed no hay gravedad y terminas de perder lo poco que tra\u00edas del mundo de los vivos. Al dejar atr\u00e1s esto, comienza un camino muy amplio de piedra lisa suspendido en el espacio y el tiempo: Timiminaloayan (lugar donde te flechan las saetas) donde todas las flechas que se han perdido en batalla vuelan a trav\u00e9s del camino, acribillando a las almas que van caminando desnudas, para desp\u00faes llegar al Tevollocualoyan, donde seg\u00fan la leyenda, los jaguares del dios Tepeyollotl les abren el pecho y se comen los corazones de las \u00e1nimas. Las<br>almas siguen el camino que los despoja de su vida terrenal en el Izmictlan Apochcalolca (lugar de las aguas negras), donde terminan de ser descarnadas y atraviesan un salvaje r\u00edo de aguas negras. Antes de llegar al descanso eterno, las \u00e1nimas exhaustas deben atravesar los nueve caudales del r\u00edo Apanohuacalula, los nueve estados de la consciencia. Estas nueve corrientes tienen la propiedad de ayudarle a estar en paz con la vida que tuvo y lograr elevarse a un nivel superior, haci\u00e9ndose digno de entrar en el Mictl\u00e1n. El viaje concluye con los se\u00f1ores de la muerte recibiendo a las \u00e1nimas y d\u00e1ndoles la bienvenida a la eternidad diciendo:<br>\u201c<em>han terminado tus penas, vete pues, a dormir tu sue\u00f1o mortal<\/em>\u201d<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mictl\u00e1n, ese m\u00e1gico y misterioso lugar al que van las almas de los difuntos, se ha convertido, para los vivos, [&hellip;]<\/p>","protected":false},"author":10,"featured_media":2907,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-2906","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2906"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2906\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2910,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2906\/revisions\/2910"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2907"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/seaviewmagazine.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}