Mictlán, ese mágico y misterioso lugar al que van las almas de los difuntos, se ha convertido, para los vivos, en el lugar al que no quieren ir, pero ineludiblemente irán. Se conoce también como Chiconauhmictlán, otra manera de referirse al inframundo, ese lugar más allá de la vida, ese a donde van todas las almas a descansar después de dejar de existir en el plano terrenal. El Mictlan tiene su origen en la cultura mexica, un mundo que se divide en 9 regiones verticales y descendentes, donde las almas tenían que cruzar cada una, enfrentando obstáculos y pruebas en un recorrido de hasta 4 años, para finalmente ser recibidas por Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciaban el final de sus pesares y el paso a un nivel superior universal. Éste camino lleno de retos era recorrido igualmente por nobles y
plebeyos, porque al momento de morir, no se distinguen razas, ni posición económica, es la acción más definitiva y democrática que se puede tener. El primer nivel es Apanohuaia o Itzcuintlan (Lugar donde habita el perro), transitar por esta región es relativamente fácil, aunque si no habías tratado bien a algún perro, el alma puede quedarse atrapada en este mundo subterráneo por toda la eternidad. Para atravesarlo se necesitaba el favor de un xoloitzcuintle café al que le ponían al pescuezo un hilo flojo de algodón, cuando el difunto llegaba a la orilla del Apanohuaia, si el perro le conocía como su amo, lo pasaba a cuestas nadando.
El segundo nivel es Tepectli Monamictlan (el lugar de los cerros que se juntan) consiste en cruzar en el momento preciso justo en medio de 2 montañas rocosas que chocan entre sí de manera constante. El precio de fallar es el de ser triturado. El camino continuaba en Iztepetl (cerro de obsidiana) y la prueba consistía en escalar un cerro erizado de cuchillos de pedernal donde el alma era desgarrada en el camino que debían cumplir para cumplir para cpntinuar con su trayectoria al Itzehecayan (Lugar donde cae nieve) que era una serie de collados cubiertos de hielo y nieve nieve llamados Cehuecáyan, con vientos atroces capaces de descubrirte de ropas y pertenencias de la vida que estás dejando. El quinto nivel es el Paniecatacoyan (lugar donde la gente vuela), está ubicado a faldas del Itzehecayan, aquí no hay gravedad y terminas de perder lo poco que traías del mundo de los vivos. Al dejar atrás esto, comienza un camino muy amplio de piedra lisa suspendido en el espacio y el tiempo: Timiminaloayan (lugar donde te flechan las saetas) donde todas las flechas que se han perdido en batalla vuelan a través del camino, acribillando a las almas que van caminando desnudas, para despúes llegar al Tevollocualoyan, donde según la leyenda, los jaguares del dios Tepeyollotl les abren el pecho y se comen los corazones de las ánimas. Las
almas siguen el camino que los despoja de su vida terrenal en el Izmictlan Apochcalolca (lugar de las aguas negras), donde terminan de ser descarnadas y atraviesan un salvaje río de aguas negras. Antes de llegar al descanso eterno, las ánimas exhaustas deben atravesar los nueve caudales del río Apanohuacalula, los nueve estados de la consciencia. Estas nueve corrientes tienen la propiedad de ayudarle a estar en paz con la vida que tuvo y lograr elevarse a un nivel superior, haciéndose digno de entrar en el Mictlán. El viaje concluye con los señores de la muerte recibiendo a las ánimas y dándoles la bienvenida a la eternidad diciendo:
“han terminado tus penas, vete pues, a dormir tu sueño mortal”
Viaje al Mictlan
Escrito por:
Sea View Magazine
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