Denominacion de origen

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Ante la necesidad de rescatar las diferencias entre productos similares de
diferentes regiones nace en 1950 el concepto de Denominación de origen.
México y cada uno de los estados que lo conforman, son sinónimo de tradiciones, costumbres, cultura, aromas, sabores, texturas y colores con la particularidad de que cada comunidad le imprime un sello que la caracteriza de las demás.


Cuando estas prácticas tradicionales se realizan de manera constante en una
región, pueden regularse y categorizarse como denominación de origen.

Al hablar de denominación de origen nos referimos al nombre de una región
geográfica del país que sirve para designar un producto originario de la misma.
Las características de dicho producto deben derivarse al medio geográfico
contando con cualidades especiales comparados con productos de la misma
clase, procediendo de un área exclusiva geográfica y comprendiendo en éste
los factores naturales (altitud y clima) y humanos (habilidades artesanales,
técnicas y conocimientos ancestrales)
El procedimiento de elaboración del producto y las características del mismo
destacan el valor en su origen, producción y consumo, siendo beneficiados los
artesanos y productores de la región.


Para que un producto o servicio sea considerado denominación de origen debe
cumplir con tres requisitos:
1- Estar conformado por el nombre de un lugar o región geográfica del país.
2- Con dicho nombre se designe un producto originario de esa región geográfica.
3- Contar con características y cualidades especiales respecto a los productos de
su misma clase y especie exclusivas de la región.
Actualmente México posee 18 productos con denominación de origen reconocidos mundialmente: Tequila, Mezcal, Bacanora, Charanda, Sotol, Mango
Ataúlfo, Cacao de Grijalva, Café pluma, Café de Veracruz, Café de Chiapas, Chile
habanero de Yucatán, Chile de Yahualica, Ámbar, Talavera, Madera de Olinalá,
Vainilla de Papantla, Arroz de Morelos y Raicilla de Jalisco y Nayarit
El contar con dicha denominación constituye una ventaja competitiva de gran
valor, ya que es la garantía de calidad de un producto, protege a los productores
contra falsificaciones de su producto y preserva técnicas y conocimientos
ancestrales de cultivo o fabricación.