El color genera emociones, sentimientos, sensaciones, tiene la capacidad de
cambiar tu estado de ánimo de hacerte ver más joven y feliz o más viejo y
apagado, expresa valores, transmite mensajes, evoca recuerdos y, sin embargo,
no existe más allá de nuestra percepción, es solo una interpretación de nuestro
cerebro cuando la materia refleja la luz, pero es un concepto tan importante en
la historia de la humanidad que ha sido objeto de estudio de infinidad de
especialidades, científicos, artistas, filósofos, psicólogos, historiadores, han
interpretado el color desde distintos enfoques.
Desde hace al menos 3500 años nos expresamos a través de los colores, las
antiguas civilizaciones desarrollaron infinidad de técnicas para crear tintas que
les permitieran expresar su cosmovisión y dejar vestigios sobre su forma de
vida, costumbres, fenómenos, vestimenta, tradiciones y cultura, gracias a eso
en la actualidad podemos seguir apreciando esas múltiples manifestaciones
El azul y el verde Maya
Identificados por primera vez en la zona arqueológica de Bonampak, el “Azul
Maya” es considerado generalmente el tono único del azul del mar Caribe y el
“Verde Maya” representa el color del plumaje del quetzal, la obtención de estos
tintes representó un gran avance tecnológico para esa civilización ya que son
muy estables y resistentes, tanto, que hoy en día continúan casi intactos, el azul
maya nace de la mezcla de la arcilla palygorskita, material que solo se encuentra en la península de Yucatán y Guatemala y el añil, igual que el azul maya, el
verde se fabrica al impregnar la arcilla paligorskita en el colorante índigo y luego
este tinte se mezcla con algún colorante amarillo orgánico o mineral.
Purpura
Uno de los tintes más bellos y preciados es el color purpura usado desde
hace miles de años para teñir textiles de diversos grupos étnicos chontales,
huaves, nahuas y zapotecos y mixtecos de la zona de Oaxaca, su obtención
resulta riesgosa y conlleva una gran dedicación ya que este tinte se obtiene
de un caracol marino llamado Plicopurpura pansa, en las costas de Oaxaca,
artesanos trepan grandes acantilados para “ordeñar” este molusco sin
causarle ningún daño, el cual produce un fluido que expuesto a la luz y
oxígeno, forma un tinte de color púrpura que es utilizado como mecanismo
de defensa ante depredadores.
En el siglo XVI este color conquisto al mundo y fue muy preciado ya que en esa
época el color rojo era un símbolo de poder, asociado principalmente a las altas
jerarquías de la iglesia y la monarquía, su valor radicaba en qué al procesar la
“grana cochinilla”, una especie que habita en un tipo de nopal, se consiguen
intensos tonos rojos que perduraran en el tiempo y que se fijaran a textiles
como la lana y la seda. En aquel momento no habían encontrado un colorante
con estas características razón por la cual la grana cochinilla se convirtió en
uno de los productos mas demandados después del oro y la plata.
China y el teñido de la seda
En la china antigua desarrollaron un mecanismo muy singular para obtener
seda de varios colores para la confección de sus textiles, descubrieron que el
color de los capullos de los gusanos de seda dependía de lo que la oruga comía,
bajo esa premisa comenzaron a construir criaderos de gusanos de la seda
algunos con una determinada dieta para lograr ciertos colores, para otros
sometían la seda a un proceso de blanqueamiento y usaron otros tipos de tintes
como el hierro vitriolo para obtener el color negro, las hojas de índigo para el
azul obscuro y para la obtención del preciado rojo usaron el cártamo que llego
de occidente como resultado del intercambio comercial de esa época.
El negro carbón de Japón.
En Japón igual que en otras civilizaciones milenarias, desarrollaron técnicas de
extracción de tintes, principalmente de minerales y plantas, muchos llegaron a
esas tierras resultado del intercambio comercial con occidente. Un pigmento
esencial es el negro carbón, este resultaba de la combustión de madera o
huesos, este pigmento fue usado comúnmente en la caligrafía e ilustraciones
de manuscritos budistas, también se usaban para crear tintas y pinturas
resistentes al agua.
El famoso amarillo de la India.
Conocido como “Purree” el pigmento amarillo de India fue probablemente
introducido a ese país desde Persia durante el siglo XV, pero, ¿en qué radica su
fama?, lo particular de este pigmento radica en que provenía de la orina de
vacas que eran alimentadas con hojas de mango, misma razón por la cual este
pigmento se encuentra en desuso.