Los seres humanos nos relacionamos afectivamente desde que nacemos, pero
esto no es exclusivo de las personas, también los animales tienen la capacidad de
establecer un lazo afectivo que “los junta en el espacio y que perdura en el tiempo”.
¿Qué es lo que nos conecta con nuestras mascotas?
Un estudio publicado en la revista Science, en 2015, dice que en el lazo afectivo que
une a un humano con su perro interviene la hormona oxitocina, conocida común
mente como la hormona del amor porque estimula al cerebro a sentir afecto hacia
seres cercanos a nosotros, y en los perros desarrolla sentimientos de amor y lealtad
hacia los humanos; el estudio afirma que los niveles de oxitocina se elevan a través
del contacto visual entre las personas y sus mascotas, es decir, la mirada mutua es
lo que hace posible la conexión y el apego entre el humano y su perro. Es mediante
este lazo profundo de amor, a través de la mirada, que los niveles de oxitocina se
elevan, dando como resultado la disminución del estrés y la ansiedad, promoviendo
la calma y el sentimiento de ser amados principalmente en cuadros de depresión.
Esta es la razón por la cual, en la actualidad, se promueven cada vez más no solo las
terapias con animales, sino también el que las personas podamos estar acompaña
das por nuestras mascotas durante nuestras actividades cotidianas, incluyendo
viajes y lugares de trabajo.
Nuestras mascotas son terapéuticas
Si bien podemos encontrar terapias con diferentes tipos de animales, tales
como caballos, pájaros, delfines, roedores y otros; son los perros los que
tienen una mayor influencia en nuestra vida cotidiana. Existen diferentes
clasificaciones, como por ejemplo perros de servicio, perros de terapia, y
animales de soporte y apoyo emocional.
Los perros de servicio son aquellos que tienen un entrenamiento especial y
ayudan a personas con capacidades diferentes, tanto físicas como mentales, o
también enfermedades; por ejemplo, perros guías para personas no videntes, con
enfermedad de Alzheimer o discapacidad motriz, enfermedades cardíacas o
diabetes, entre otras. Estos perros están entrenados para obedecer a una sola
persona en específico.
Los perros de terapia, a diferencia de los primeros, reciben un entrenamiento para
poder interactuar con una gran cantidad de personas y se los puede encontrar en
hospitales, asilos y escuelas.
Y, por último, pero no menos importante tenemos a nuestras maravillosas mascotas
de soporte y apoyo emocional. Esta es una clasificación relativamente nueva y ha
cobrado importancia en los últimos años debido al impacto que tiene en nuestra
salud mental. Si bien los perros de apoyo emocional no requieren de un entrena
miento especial, deben contar con uno básico como acatar órdenes sencillas y
saber comportarse en lugares públicos.
Nuestras mascotas nos ayudan a prevenir y disminuir síntomas de depresión,
ansiedad, pánico, estrés, e incluso síntomas de trastorno por estrés postraumático.
Están para nosotros y con nosotros en nuestros momentos más abrumadores,
como adultos al enfrentar los conflictos de la vida, disminuyendo la sensación de
soledad, y en niños y adolescentes en sus diferentes etapas de miedos e insegurida
des antes los cambios propios de cada edad, y situaciones familiares y escolares.
Por todo esto, tu mascota es, por excelencia, tu soporte emocional.